Fiestas de Alicante
Celebraciones de junio · Alicante
| Celebracion | Fechas | Programa |
|---|---|---|
| Hogueras de San Juan | Del 20 al 24 de junio (con actos previos desde inicios de mes) | Pendiente de publicar |
Hogueras de San Juan
Programa todavía no publicado
Estamos recopilando el programa de actos de esta fiesta. En cuanto este disponible aparecera aquí, día a día y con horarios.
Actos destacados
- La Plantà, en la noche del 20 al 21 de junio: las hogueras, que son monumentos artísticos de gran tamaño, aparecen levantadas en las calles y plazas de la ciudad al amanecer.
- Las mascletàs diarias en la plaza de los Luceros, a mediodía: una descarga de pólvora sincronizada que se escucha en media ciudad.
- La Cremà de la noche del 24 de junio, cuando cada hoguera arde en su barrio. La primera en encenderse es la oficial de la plaza del Ayuntamiento.
- La Banyà, inmediatamente después de la cremà: los bomberos riegan al público con sus mangueras mientras el monumento todavía arde.
- Los castillos de fuegos artificiales sobre la playa del Postiguet en las noches siguientes al día grande, con el castillo de Santa Bárbara como telón de fondo.
Antes de ir
- La fiesta gira alrededor de la noche de San Juan, el 24 de junio, y el programa completo lo publica cada año el Ayuntamiento: conviene consultarlo antes de organizar el viaje.
- La banyà moja de verdad y no es un rocío simbólico. Ropa y calzado que puedan empaparse, y el móvil y la cámara en bolsa cerrada.
- Las mascletàs son pólvora a muy poca distancia. Con niños, protección para los oídos y distancia respecto al vallado.
- Los monumentos se aprecian mejor de día y sin gente: dar una vuelta por la mañana permite ver el trabajo de las comisiones con calma.
- Es junio en el Mediterráneo y la fiesta es de calle: gorra, agua y crema solar valen más que cualquier otro consejo.
- Las barracas y los racós son el centro social de la fiesta y funcionan de noche. El transporte público refuerza servicios esas madrugadas, y el coche por el centro no es una opción cómoda.
🚗 Cómo llegar
Alicante es una de las ciudades mejor conectadas del sureste. Llega la A-31 desde Madrid y Albacete, y la AP-7 y la A-70 desde Valencia y Murcia. La estación de Alicante Terminal tiene servicio de alta velocidad, y el aeropuerto de Alicante-Elche está a pocos kilómetros del centro, con conexión directa en autobús. Dentro del área urbana funciona el TRAM, que llega hasta las playas del norte y hasta comarcas vecinas. En los días de hogueras el centro tiene calles cerradas por los monumentos, así que aparcar cerca del casco antiguo es prácticamente imposible: lo razonable es dejar el coche en la periferia y entrar en transporte público.
🍽 Qué comer
La cocina alicantina es de arroces y de mar. El arroz a banda, el arroz con costra, la olleta y el caldero son platos de la zona, y a su lado están las salazones, la coca amb tonyina y las verduras a la plancha. Como dulces, el turrón de Xixona y el helado y la horchata son parte del verano local. Durante las hogueras, las barracas y los racós de las comisiones sirven comida y bebida hasta muy tarde, y los mercados y bares del casco antiguo trabajan a pleno rendimiento.

Un monumento que se construye para arder
Lo que define a las Hogueras de San Juan de Alicante es una paradoja que cuesta explicar a quien no la ha visto: durante meses, decenas de comisiones de barrio trabajan en un monumento artístico —eso es una hoguera— con carpinteros, escultores y artistas, para que arda por completo en la madrugada del 24 al 25 de junio.
Los monumentos no son montones de leña. Son construcciones de varios metros de altura con figuras, escenas y una idea que se desarrolla, muchas veces con carga satírica sobre la actualidad local o general. Se levantan en la llamada Plantà, en la noche del 20 al 21 de junio, y durante los días siguientes la ciudad se convierte en un recorrido de arte efímero al aire libre.
Junto a las hogueras aparecen las barracas y los racós, las casetas de las comisiones donde se come, se bebe y se hace la vida social de la fiesta. Entender esa doble estructura —monumento y caseta— es entender cómo funciona la fiesta: el monumento es lo que se mira, la caseta es donde se está.
La cremà y la banyà
La noche del 24 de junio es el eje de todo. Cada hoguera se quema en su propio emplazamiento, y el orden importa: la primera en arder es la hoguera oficial de la plaza del Ayuntamiento, y a partir de ahí se van encendiendo las del resto de la ciudad.
Y aquí llega el momento que más sorprende a quien no lo conoce. Cuando el monumento está en llamas y el calor se hace insoportable, los bomberos riegan al público con sus mangueras. Es la banyà, y no es un gesto simbólico: la gente sale empapada, y salir empapado forma parte del plan. Quien no quiera mojarse tiene que mantenerse muy lejos, porque el chorro alcanza bastante.
Ese contraste entre el fuego y el agua, en la misma plaza y en cuestión de minutos, es la imagen que resume la fiesta mejor que ninguna otra.

Las mascletàs: pólvora a mediodía
Durante los días de fiesta, la plaza de los Luceros acoge cada mediodía una mascletà: una descarga de pólvora encadenada y sincronizada que no busca efecto visual, sino sonoro y físico. No es un espectáculo de luces: es una construcción rítmica que se siente en el pecho.
Para quien va por primera vez, tres advertencias prácticas y ninguna es exagerada:
- El ruido es muy alto. Con niños pequeños conviene protección para los oídos y situarse a cierta distancia.
- La plaza se llena mucho antes de la hora, así que hay que llegar con margen o resignarse a verla de lejos.
- El vallado de seguridad está donde está por una razón: dentro cae material y no es sitio para nadie.
Cómo se organiza la fiesta
La estructura es de base vecinal. Cada barrio tiene su comisión, que reúne fondos durante todo el año, encarga el monumento a un artista, monta la barraca y organiza su propio programa. La ciudad, en la práctica, funciona esos días como una suma de fiestas de barrio con un calendario común.
Hay también una figura representativa, la Bellea del Foc, y un conjunto de actos institucionales —pregón, desfiles, ofrenda— que dan continuidad al programa. Y hay una parte del trabajo que sobrevive al fuego: los monumentos y las figuras premiadas que se salvan de la cremà se conservan y se pueden ver fuera de fechas en el Museo de las Hogueras, que es la mejor manera de entender de qué está hecha la fiesta si se visita Alicante en cualquier otro momento del año.

Qué hacer los días alrededor
Alicante permite combinar la fiesta con la ciudad sin desplazamientos largos, y eso es una ventaja poco frecuente en fiestas grandes:
- Subir al castillo de Santa Bárbara, en el monte Benacantil, con la vista completa de la bahía. Hay ascensor desde el paseo junto a la playa del Postiguet.
- Recorrer el barrio de Santa Cruz, de casas encaladas y calles estrechas, en la ladera del castillo.
- Pasear la Explanada de España, con su mosaico ondulado y sus palmeras, camino del puerto.
- Bañarse en el Postiguet, que está en el centro y es la playa urbana de la ciudad.
- Ver los monumentos de día, barrio por barrio, antes de que desaparezcan.
Ese último punto es el consejo que más agradece quien viaja solo por la fiesta: la noche del 24 es intensa y confusa, y de día es cuando de verdad se ve el trabajo de un año.