Fiestas de Badajoz
Celebraciones de febrero · Badajoz
| Celebracion | Fechas | Programa |
|---|---|---|
| Carnaval de Badajoz | Febrero-marzo, según el calendario (fecha móvil) | Pendiente de publicar |
🚗 Cómo llegar
Badajoz está en el suroeste peninsular, junto a la frontera portuguesa, y es el nudo natural de las comunicaciones de la zona. Se llega por autovía desde Mérida y desde Sevilla, y por carretera desde Elvas y el Alentejo portugués. Cuenta con estación de ferrocarril y con aeropuerto de tráfico limitado. Durante los días grandes del carnaval, el recorrido del desfile corta el centro durante horas y el transporte urbano refuerza sus frecuencias; lo práctico es dejar el coche en el perímetro y moverse andando, porque la ciudad histórica es compacta.
🍽 Qué comer
La despensa extremeña marca la carta: ibéricos de la dehesa, quesos con denominación, migas, carnes y una repostería de convento con presencia en toda la provincia. En carnaval, la hostelería del centro adapta horarios al ritmo de los desfiles y las peñas montan sus propios puntos de comida y bebida en la calle. Conviene tener presente que el desfile grande ocupa buena parte de la tarde y que los restaurantes del recorrido quedan prácticamente aislados durante ese tiempo, así que la comida se resuelve antes o bastante después.

Un carnaval de comparsas
Cada carnaval español tiene un centro de gravedad distinto. En Cádiz son las agrupaciones y sus letras; en Tenerife, la gala y la reina. En Badajoz, el centro de gravedad son las comparsas: grupos numerosos, con vestuario monumental y coreografía propia, que trabajan todo el año para un único desfile.
Esa estructura explica varias cosas del programa. La primera, que el gran desfile sea el acto por el que se mide la edición entera. La segunda, que la ciudad tenga un tejido asociativo muy amplio alrededor de la fiesta. Y la tercera, que exista un museo del carnaval donde se conservan trajes y artefactos de años anteriores, algo poco común.
El conjunto está declarado Fiesta de Interés Turístico Internacional, el grado máximo del reconocimiento oficial, y eso sitúa a Badajoz en el grupo reducido de carnavales españoles con esa categoría.
Las cuatro piezas del programa
Sin entrar en fechas que cambian cada año, el ciclo se sostiene sobre cuatro elementos:
- Las comparsas. Grupos grandes con vestuario de plumas y lentejuelas, coreografía ensayada y música propia. Son el eje del desfile.
- Las murgas. Agrupaciones que compiten cantando letras satíricas sobre la actualidad local y nacional. Es la parte más verbal de la fiesta y la que mejor refleja el año que ha tenido la ciudad.
- Los artefactos. Estructuras móviles, a veces de gran tamaño, que acompañan a las comparsas y que funcionan como escenografía en movimiento.
- Las baterías de percusión. De inspiración brasileña, se mueven por la ciudad sin escenario fijo y son las que mantienen el ambiente entre actos.
A esos cuatro se suma el Entierro de la Sardina, que cierra el ciclo con el tono de parodia funeraria habitual en los carnavales españoles.

Por qué aquí se va disfrazado
Hay carnavales de mirar y carnavales de participar. Badajoz es claramente del segundo tipo, y conviene saberlo antes de llegar.
Durante los días grandes, la proporción de gente disfrazada en la calle es altísima, e incluye a quienes no pertenecen a ninguna comparsa. El disfraz no es un requisito escrito: es lo que hace que uno esté dentro y no al lado. Quien llega de calle un sábado de carnaval descubre enseguida que la ciudad entera va vestida de otra cosa.
No hace falta un traje elaborado. La mayoría de la gente resuelve con algo sencillo, y el efecto es el mismo: dejar de ser público.
La raya y el carnaval
Un factor que no aparece en los programas y que condiciona la fiesta: Badajoz está pegada a la frontera portuguesa, y su carnaval recibe cada año un flujo importante de visitantes del Alentejo y de la zona de Elvas.
Eso tiene dos efectos prácticos. El primero es sobre el alojamiento, que se agota antes de lo que cabría esperar por el tamaño de la ciudad. El segundo es sobre el ambiente: el carnaval pacense tiene una componente transfronteriza que no se encuentra en otros carnavales del interior peninsular.
Para quien planifique el viaje, la consecuencia es sencilla: reservar pronto y contar con que Elvas y los núcleos cercanos también estarán llenos.

Qué día ir y cómo colocarse
Tres opciones según lo que se busque:
- El día del gran desfile. Es el acto por excelencia y también el de mayor afluencia. Hay que ir con mucha antelación para coger sitio, y conviene elegir un punto del recorrido alejado del inicio, donde la aglomeración es menor.
- Los días de concurso de murgas. Para quien quiera la parte satírica y verbal de la fiesta, que es donde está el ingenio.
- Una noche cualquiera del ciclo. Ambiente de calle, percusión y disfraces sin la presión del desfile.
El resto del año también cuenta
Quien viaja a Badajoz por el carnaval descubre casi siempre que la ciudad da para bastante más de lo que venía a ver. Tres razones para llegar un día antes o quedarse uno después:
- La alcazaba. El recinto amurallado almohade es uno de los mayores de su tipo en Europa y domina la ciudad desde lo alto. Se recorre en una mañana y la vista sobre el Guadiana justifica la subida por sí sola.
- La Plaza Alta y el casco antiguo. El conjunto rehabilitado alrededor de la plaza es el corazón histórico de la ciudad y el sitio donde mejor se entiende su condición de plaza fuerte fronteriza.
- La raya portuguesa. Elvas está a un paso y su recinto abaluartado está declarado Patrimonio Mundial. Es la excursión natural desde Badajoz y cabe en media jornada.
Esa proximidad con Portugal no es un detalle turístico: es lo que ha configurado la ciudad durante siglos, primero como plaza militar y hoy como nudo comercial y de servicios de toda la raya.
Cómo se prepara una comparsa
Merece la pena saber qué hay detrás de lo que se ve en el desfile, porque cambia la manera de mirarlo. Una comparsa de Badajoz no se improvisa en las semanas previas: trabaja durante todo el año.
El ciclo habitual incluye elegir un tema, diseñar y confeccionar el vestuario, componer o adaptar la música, ensayar la coreografía con decenas de personas y construir los artefactos que acompañan al grupo. Todo ello con financiación propia, cuotas de los integrantes y el apoyo de las ayudas municipales.
De ahí que el desfile tenga el nivel que tiene y que la ciudad viva el resultado como algo propio: lo que pasa por la avenida es el trabajo de un año de centenares de familias. Y de ahí también que el museo del carnaval tenga sentido como institución, porque conserva piezas que de otro modo se perderían al terminar cada edición.
Y un apunte sobre el clima que se olvida siempre: el carnaval cae en invierno y el interior de Extremadura tiene noches frías. Los desfiles son largos y se pasan de pie. El abrigo, debajo del disfraz, es tan importante como el disfraz.