Fiestas de Haro

Celebraciones de junio · La Rioja

Foto: Wikimedia Commons
Resumen del calendario festivo de Haro
CelebracionFechasPrograma
Batalla del Vino29 de junio de 2026Pendiente de publicar
JUN29

Batalla del Vino

📅 29 de junio de 2026✨ San Felices de Bilibio

Programa todavía no publicado

Estamos recopilando el programa de actos de esta fiesta. En cuanto este disponible aparecera aquí, día a día y con horarios.

Actos destacados

  • La Batalla del Vino, el 29 de junio, día de San Pedro: miles de personas vestidas de blanco se rocían con vino en los Riscos de Bilibio.
  • La romería al risco al amanecer, con la subida a pie o a caballo hasta la ermita de San Felices, que es el origen religioso de todo el acto.
  • La misa en el risco, antes de la batalla: el mismo escenario, media hora antes, con otro tono completamente distinto.
  • La bajada a la plaza de la Paz, ya morados de vino, y el encuentro con el resto de la localidad.
  • La tarde taurina y las peñas, que completan el día grande y prolongan la fiesta hasta la noche.

Antes de ir

  • La fecha sí es fija: 29 de junio. Es una de las pocas fiestas grandes españolas que no se mueve con el calendario.
  • El uniforme es blanco con pañuelo rojo, y el blanco se pierde: la ropa que se lleve no vuelve a ser blanca nunca.
  • La subida al risco se hace de madrugada y con temperatura fresca; el sol después es duro. Agua, gorra y calzado con suela son imprescindibles.
  • El recipiente forma parte de la tradición: botas, botellas, mochilas de riego y cubos. Nada de cristal.
  • Cuidado con los ojos: el vino escuece, y el sol con la piel teñida acaba pasando factura. Gafas y crema.
  • Después de la batalla hay que bajar a la localidad, y ese trayecto con calor y resaca es más largo de lo que parece: conviene guardar agua para la vuelta.

🚗 Cómo llegar

Haro está en el extremo occidental de La Rioja, muy bien conectada por la AP-68 con Logroño, Vitoria y Bilbao, y con servicio de autobús desde las tres capitales. La estación de tren queda a las afueras y tiene servicio limitado, así que la mayoría de los visitantes llega en autobús o en coche. La mañana del 29 de junio el acceso a los Riscos de Bilibio se hace a pie desde la localidad o mediante los servicios organizados: subir en vehículo propio no es una opción realista.

🍽 Qué comer

Haro es capital del vino y su gastronomía gira alrededor de la bodega: chuletillas al sarmiento, embutidos de la zona, pimientos y platos de cuchara riojanos. El barrio de la Estación concentra bodegas históricas y es el eje de las visitas fuera del día grande. El 29 de junio la hostelería trabaja a pleno rendimiento desde muy temprano y con carta corta.

Participantes empapados de vino en la Batalla del Vino de Haro
El blanco es obligatorio y se pierde: el color morado del final es la prueba de haber estado allí. Foto: BigSus · CC BY 2.5 · Wikimedia Commons

Una fiesta con dos mitades

La Batalla del Vino se cuenta siempre por su imagen final, pero el día tiene dos partes muy distintas y la primera explica la segunda. De madrugada, la localidad sube en romería a los Riscos de Bilibio, un paraje elevado sobre el Ebro donde está la ermita dedicada a San Felices, el eremita al que la tradición vincula el origen del acto. Allí se celebra misa, y hasta ese momento el tono es el de una romería clásica.

Después llega la batalla: una hora larga en la que todo el mundo rocía a todo el mundo con vino, con cualquier recipiente que sirva para ello. Y cuando termina, la comitiva baja a la plaza de la Paz, ya morada de arriba abajo, para continuar la fiesta en la localidad con música, peñas y programa taurino.

Por qué el 29 de junio

La fecha es fija porque es una fiesta de calendario religioso: San Pedro, patrón de Haro. Esa vinculación explica la estructura del día —romería, misa y fiesta— y también que el acto se mantenga en el mismo escenario desde hace generaciones. La Batalla del Vino está reconocida como Fiesta de Interés Turístico Nacional, y ese reconocimiento llegó por su singularidad y por su antigüedad documentada, no por su tamaño.

Ayuntamiento de Haro en La Rioja
Fuera del 29 de junio, Haro es la capital vinícola de La Rioja Alta, con un casco histórico compacto y un barrio de bodegas centenarias. Foto: Jose Luis Filpo Cabana · CC BY 3.0 · Wikimedia Commons

El uniforme y el material

La ropa blanca con pañuelo rojo no es un adorno: es el elemento que convierte la batalla en algo visible. Sobre blanco, el vino tiñe y el resultado es la estampa que identifica la fiesta. Conviene asumir dos cosas: la primera, que esa ropa no se recupera; la segunda, que el calzado importa más que la camiseta, porque el terreno del risco es irregular, con piedra y tierra, y después de la batalla está resbaladizo.

Sobre el recipiente, la costumbre admite casi todo: botas de vino, botellas de plástico, mochilas de riego, pulverizadores y cubos. Lo que no se admite es el cristal, por motivos obvios de seguridad en un terreno con mucha gente descalza o con calzado empapado.

Cómo encaja en el ciclo festivo riojano

Junio en La Rioja tiene dos referencias: San Bernabé en Logroño, a comienzos de mes, y San Pedro en Haro, al final. Para quien organiza un recorrido festivo, esas dos fechas marcan el arranque del verano riojano, que después continúa con las fiestas patronales de las localidades pequeñas y culmina en septiembre con la vendimia. La Batalla del Vino es, en ese calendario, el acto que mejor resume la relación entre la comarca y su producto.

Con niños, en familia y para quien no quiera mojarse

La romería de madrugada y la misa en el risco son perfectamente compatibles con ir en familia. La batalla, no tanto: hay mucha gente, mucho empujón y el suelo se vuelve resbaladizo. Quien quiera ver la fiesta sin participar tiene una opción cómoda: esperar en la plaza de la Paz a que baje la comitiva, que es cuando se ve el resultado y el ambiente sin el riesgo del risco.

Preguntas que se repiten cada 29 de junio

¿Cuánto vino se usa? Muchísimo, y sale en buena parte de las bodegas de la zona y del propio ayuntamiento, que participa en el suministro del acto. Es vino joven, destinado precisamente a este uso.

¿Se puede subir en coche al risco? En la práctica no: el acceso está regulado y el trayecto se hace a pie, a caballo o en los servicios organizados. Subir andando de madrugada es parte de la experiencia.

¿Es apta para quien no bebe? Perfectamente. En la batalla el vino se lanza, no se bebe, y hay mucha gente que participa sin tomar una gota. Lo que no se puede evitar es acabar teñido.

¿Qué pasa después? La ciudad sigue de fiesta el resto del día con programa taurino, peñas y música, y el 30 continúa el calendario patronal. Quien solo sube al risco se pierde la mitad.

Cómo planificar el día

El esquema que funciona: llegar el día 28 y dormir en Haro o en Logroño, subir de madrugada con ropa blanca ya condenada, bajar sobre media mañana, ducharse, comer bien —es La Rioja— y dejar la tarde para la localidad. Y una advertencia práctica que se repite todos los años: el sol después de la batalla castiga mucho, porque la piel queda teñida y húmeda; crema y gorra son tan necesarias como el pañuelo rojo.

El barrio de la Estación, fuera de fiestas

Quien vaya a Haro por la Batalla del Vino y pueda quedarse un día más tiene al lado uno de los conjuntos vinícolas más singulares de Europa: el barrio de la Estación, donde se concentran bodegas centenarias que se instalaron junto al ferrocarril cuando el tren era la única forma de sacar el vino hacia el norte y hacia Francia.

Ese origen ferroviario explica la densidad: en pocas manzanas hay bodegas históricas que se pueden visitar con reserva previa, con recorridos por calados subterráneos y salas de barricas. Es el complemento natural de la fiesta, porque enseña de dónde sale el producto que por la mañana se ha estado lanzando.

Qué más ver en el casco

Con eso, un fin de semana en Haro se sostiene solo: fiesta el 29, bodegas el 30 y casco antiguo entre medias.

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