Fiestas de Sevilla
Celebraciones de abril · Sevilla
| Celebracion | Fechas | Programa |
|---|---|---|
| Feria de Abril | Suele celebrarse dos semanas después de Semana Santa, entre finales de abril y principios de mayo | Pendiente de publicar |
Feria de Abril
Programa todavía no publicado
Estamos recopilando el programa de actos de esta fiesta. En cuanto este disponible aparecera aquí, día a día y con horarios.
Actos destacados
- El alumbrado, en la noche del sábado, cuando se encienden de golpe la portada y los farolillos del Real y empieza oficialmente la Feria de Abril.
- El pescaíto, la cena de ese primer sábado en las casetas, que es el acto con el que las familias y las peñas abren su semana.
- El paseo de caballos, cada mañana y hasta media tarde: enganches, jinetes y amazonas recorren el Real en un horario acotado que la organización respeta con rigor.
- La corrida de toros en la Maestranza, que durante la feria concentra los carteles más importantes del año.
- La calle del Infierno, la zona de atracciones, que es la parte de la feria que vive la ciudad con niños.
- Los fuegos artificiales del último sábado, en el Guadalquivir, que cierran la semana.
Antes de ir
- La mayoría de las casetas son privadas: se entra con invitación de un socio. Hay casetas municipales, de distritos y de organizaciones abiertas al público, y conviene localizarlas antes de ir.
- El horario del Real es amplísimo y cambia de carácter: por la mañana es paseo y familia; a partir de medianoche, fiesta. Elegir el momento evita decepciones.
- El traje de flamenca no es obligatorio, pero sí muy mayoritario entre las mujeres de la ciudad. Los hombres visten traje corto o traje de calle.
- Los taxis tienen paradas específicas y recorridos alterados durante la semana; el metro y las líneas especiales de autobús funcionan mejor de madrugada.
- El rebujito —vino fino con refresco— es la bebida de la feria, y conviene tratarla con respeto: se bebe fría y en cantidad.
- La feria de 2026 ocupa el recinto de Los Remedios, al otro lado del río: desde el centro son unos veinte minutos andando cruzando por el puente de San Telmo.
🚗 Cómo llegar
Sevilla tiene estación de alta velocidad en Santa Justa, aeropuerto a quince minutos del centro y una red de autobuses urbanos que durante la feria refuerza las líneas hacia Los Remedios. En coche, el entorno del Real se cierra y los aparcamientos habilitados se llenan pronto: lo razonable es aparcar lejos y acercarse en transporte público o andando.
🍽 Qué comer
En las casetas se come de carta corta y de barra: pescaíto frito, tortilla, jamón y montaditos, con el rebujito como bebida omnipresente. Fuera del Real, los barrios de Triana y Los Remedios concentran la oferta más razonable de precio, y en el centro conviene reservar porque la semana de feria llena también los restaurantes de siempre.

Cómo funciona el Real por dentro
La feria no es un recinto de conciertos: es una ciudad provisional con calles rotuladas, alumbrado propio y más de mil casetas, cada una con su dueño y su reglamento. Las hay de familias, de peñas, de partidos, de sindicatos, de distritos municipales y de empresas. La diferencia entre disfrutarla y sentirse fuera está en tener acceso a alguna, y por eso las casetas públicas y de distrito son la puerta de entrada natural para el visitante.
El otro elemento que ordena el día es el caballo: los enganches y los jinetes circulan en un horario acotado, y a partir de esa hora el Real cambia por completo de ritmo y de público.

El plan realista para un visitante
Tres decisiones que evitan la frustración. La primera: ir de día, entre la una y las seis, cuando el paseo de caballos y el ambiente familiar están en su mejor momento. La segunda: localizar antes las casetas abiertas y no fiarse de improvisar. Y la tercera: aceptar que la feria es un rito local con códigos propios, en el que el visitante que observa disfruta más que el que intenta forzar la entrada a una caseta privada.
Y una nota sobre el calor: en abril, el Real a mediodía puede pasar de los treinta grados sin sombra, así que el sombrero y el agua no son un detalle estético.
El alumbrado, la portada y el calendario
La feria tiene dos actos que funcionan como marco de todo lo demás. El alumbrado, la noche del inicio, cuando se encienden de golpe las bombillas de la portada y de las calles del Real; y los fuegos artificiales de la última noche, que cierran la semana desde el entorno del río.
La portada merece un párrafo aparte: se diseña y construye cada año, cambia de motivo y de estilo, y suele reproducir un edificio o un elemento reconocible de la ciudad. Es efímera como una falla, aunque nadie la queme: se desmonta al terminar la feria.
Sobre las fechas, conviene saber que no son fijas: dependen de la Semana Santa, y el calendario se mueve cada año entre abril y comienzos de mayo. Cualquier plan de viaje tiene que empezar por comprobar el año en concreto.
El traje, el caballo y el orden del día
La feria tiene un código propio que no es obligatorio pero explica lo que se ve. Por la mañana y hasta media tarde, el Real es de paseo de caballos y enganches: coches de caballos, jinetes y amazonas circulan por las calles con un reglamento estricto de horarios y de prioridades. Es la parte más fotografiada y la que menos gente conoce por dentro.
A partir de la tarde, el ambiente pasa a las casetas, con las sevillanas y las rebujitas, y se alarga hasta la madrugada. El traje de flamenca y el de corto no son disfraces: son ropa de fiesta con sus propias normas no escritas, y en el Real se ven en toda su variedad.
La calle del Infierno y el plan con niños
Pegada al Real está la calle del Infierno, la zona de atracciones, que es un mundo aparte con su propio público. Para quien viaja con niños es la mejor parte de la feria: hay tarifas reducidas en determinados días y horarios, y el ambiente de mañana es tranquilo.
Un plan que funciona con familia: llegar a media mañana para ver los caballos, comer temprano, pasar la tarde en la calle del Infierno y salir antes de que el Real se llene. Se ve lo esencial y se evita la parte más difícil de gestionar con niños pequeños, que es la madrugada.
Cómo llegar al Real y cómo salir
El recinto está en el barrio de Los Remedios, al otro lado del río, y eso condiciona todo el movimiento de la semana. Los accesos se concentran en unos pocos puentes, y en las horas punta —la entrada de la tarde y la salida de la madrugada— se producen los atascos más importantes del año en la ciudad.
Las opciones razonables: andar, si el alojamiento está en el centro o en Triana, porque la distancia es asumible y siempre es más rápido que cualquier vehículo; los autobuses especiales que el servicio municipal habilita esos días; y las paradas de taxi establecidas para la feria, que funcionan por turnos y con recorridos fijados. Ir en coche particular y buscar aparcamiento en el entorno es la peor decisión posible.
La feria y el calendario de la ciudad
La Feria de Abril no se entiende sola: forma pareja con la Semana Santa, y entre las dos ordenan la primavera sevillana. La distancia entre ambas se mantiene en unas dos semanas, de modo que cuando la Semana Santa cae tarde, la feria se desplaza hacia mayo.
Ese encadenamiento tiene un efecto práctico para el visitante: en apenas un mes la ciudad vive sus dos grandes celebraciones, con caracteres opuestos —una recogida y silenciosa, otra expansiva y sonora— y con una demanda de alojamiento que se dispara en ambas. Quien pueda elegir fechas, hará bien en reservar con mucha antelación o en asumir precios altos.
Qué se come y qué se bebe en el Real
La feria tiene su propia carta, muy reconocible y bastante repetida de una caseta a otra: pescado frito, tortilla, jamón, queso, montaditos y, como plato de temporada, el pescaíto de la primera noche. Para beber, el clásico es el fino o la manzanilla, y la mezcla de vino con refresco de limón que se sirve en jarra y que ha desplazado a casi todo lo demás entre el público joven.
Dos avisos útiles. El primero: los precios en el Real son de fiesta, más altos que en la ciudad, y conviene saberlo antes de sentarse. El segundo: comer temprano es la única forma de hacerlo con calma, porque a partir de las tres la cocina de cualquier caseta va desbordada.