Teatro, circo y espectáculos de calle en las fiestas

41 municipios del calendario incluyen este tipo de actos en su programa oficial.

Es la familia de actos que más ha crecido en los programas de fiestas de las últimas décadas y la que menos atención recibe en los carteles. Ocupa la franja de la tarde, entre la comida y la verbena, que es la más difícil de llenar; no necesita recinto ni entrada; y funciona con un público que no ha ido a verlo sino que pasaba por allí. Eso la convierte en el acto más representativo de lo que es una fiesta popular: algo que ocurre en la calle y que no distingue entre público y vecino.

La etiqueta agrupa cosas muy distintas. Hay compañías profesionales contratadas que traen un montaje cerrado y lo representan en una plaza; hay pasacalles de animación con zancudos y personajes que no representan una obra sino que recorren el municipio; hay circo en sus dos versiones, la carpa instalada varios días y el número suelto de calle; y hay proyecciones al aire libre, que en muchos pueblos son el acto más antiguo del programa aunque parezca lo contrario.

Lo que todas comparten es el mismo condicionante: no hay butacas. El espectáculo se monta en un espacio que no está diseñado para eso, con el público de pie y rodeando, sin telón y sin poder oscurecer nada. Eso obliga a un tipo de trabajo concreto, con mucha presencia física, mucho volumen y una estructura que aguante que la gente entre y salga en cualquier momento.

La otra característica común es que el horario es temprano, mucho antes que los conciertos. Suelen ser actos de tarde y de primera hora de la noche, pensados para que haya familias, y se acaban justo cuando el programa cambia de registro.

El teatro de calle: por qué no se parece al de sala

Un montaje pensado para la plaza no es un montaje de teatro trasladado fuera. Es otro oficio.

Lo primero que desaparece es la frontera. No hay embocadura, no hay butacas y no hay una dirección única de mirada: el público rodea, se coloca a distintas alturas y ve la escena desde ángulos que en una sala no existirían. Eso obliga a construir la acción para que funcione desde varios lados a la vez.

Lo segundo que desaparece es el control de la atención. En una sala, cuando se apaga la luz el espectador se queda. En la calle nadie ha pagado y todo el mundo puede irse, así que la obra tiene que ganarse a la gente cada pocos minutos y tiene que admitir que se entre a la mitad sin perderse.

De ahí salen los recursos característicos del género: los zancos, que resuelven el problema de la visibilidad por encima de las cabezas; el maquillaje y las máscaras, que hacen legible el gesto desde lejos; los objetos de gran tamaño; y una dramaturgia que se apoya en la imagen más que en el texto, entre otras cosas porque en una plaza abierta el texto se pierde.

Actores en zancos con trajes de colores actuando en una calle estrecha ante el público
Zancudos en una calle de Ribadavia durante la Mostra Internacional de Teatro. Los zancos resuelven el problema central del teatro de calle: que sin gradas solo ven al intérprete las tres primeras filas. Foto: Julio Puentes Agregán · CC BY-SA 3.0 · Wikimedia Commons

Circo: la carpa y el número suelto

El circo aparece en los programas de dos maneras que conviene no confundir al leer un cartel.

La carpa instalada es una estructura que llega al municipio unos días antes, se monta en un solar o en el recinto ferial y hace varias funciones con horario y entrada. Es un formato con su propia logística: la compañía viaja con sus vehículos y vive allí durante la estancia. En los programas suele figurar con una franja de días en lugar de con una hora concreta.

El número de calle es otra cosa: una o dos personas, una alfombra, un par de objetos y veinte minutos en una plaza. Malabares, equilibrios, clown. No necesita instalación y por eso encaja bien en un programa apretado, en el hueco entre dos actos.

Entre medias hay una tercera forma que ha crecido mucho: el circo contemporáneo, que trabaja con las mismas técnicas físicas pero con una estructura más cercana a la del teatro, y que en los programas suele anunciarse con el nombre del montaje y no con la palabra circo.

Lo que ha desaparecido casi por completo del circo que llega a las fiestas son los animales, por cambios en la normativa y en las ordenanzas de muchos municipios.

Tres actores caracterizados de época representando una escena sobre un escenario al aire libre
Una compañía sobre un escenario montado en la calle. El maquillaje marcado y el vestuario de gran formato cumplen la misma función que los zancos: hacer legible el gesto a veinte metros de distancia. Foto: Camerano Viejo · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons

El cine al aire libre y la animación de calle

La proyección al aire libre es, en muchos municipios pequeños, el acto con más años del programa, aunque hoy parezca una novedad.

Funciona con una pantalla en un frontón, en un patio de colegio o en la plaza, sillas prestadas y, en bastantes sitios, la costumbre de que cada uno se lleve la suya. Tiene una limitación que decide todo lo demás: no se puede empezar hasta que oscurece, así que en pleno verano es un acto tardío, incompatible con los niños pequeños, y en cuanto avanza septiembre se adelanta solo.

La animación de calle es la categoría más elástica del programa y la que más nombres distintos recibe. Cubre pasacalles con personajes, batucadas, títeres, magia y talleres que se montan en una esquina. Su papel es ocupar los ratos muertos y mover a la gente de un punto a otro del municipio, y por eso muchas veces no tiene hora fija sino una franja.

En los programas aparece con frecuencia sin detallar: «animación infantil», «pasacalles» o directamente el nombre de la compañía. Eso hace difícil saber de antemano qué se va a ver, y es una de las razones por las que esta familia de actos está infrarrepresentada en cualquier recuento hecho sobre los carteles.

Espectáculo nocturno con llamas en una plaza porticada rodeada de público
Espectáculo de noche en la plaza mayor de Ribadavia. En la calle nadie ha pagado y todo el mundo puede irse: la pieza tiene que ganarse al público cada pocos minutos y admitir que se entre a la mitad. Foto: Julio Puentes Agregán · CC BY-SA 3.0 · Wikimedia Commons

Dónde se concentran

Provincias con más municipios de esta categoría en el calendario.

En qué meses se concentran

Reparto de los 41 municipios a lo largo del año. Un municipio puede aparecer en más de un mes si celebra varias fiestas.

MesRepartoMunicipios
Febrero2
Marzo1
Abril1
Mayo3
Junio9
Julio13
Agosto14
Septiembre6
Octubre4
Noviembre3

Municipios con estos actos

Ordenados por número de actos recogidos en el programa. Entra en cada ficha para ver el detalle día a día.

Fiestas de Santurtzi

Santurtzi

Vizcaya · 69 actos en el programa

Fiestas de Elorrio

Elorrio

Vizcaya · 62 actos en el programa

Fiestas de Portugalete

Portugalete

Vizcaya · 62 actos en el programa

Fiestas de Santutxu (Bilbao)

Santutxu (Bilbao)

Vizcaya · 54 actos en el programa

Fiestas de Sestao

Sestao

Vizcaya · 50 actos en el programa

Fiestas de Ondarroa

Ondarroa

Vizcaya · 49 actos en el programa

Fiestas de Otxandio

Otxandio

Vizcaya · 46 actos en el programa

Fiestas de Arrigorriaga

Arrigorriaga

Vizcaya · 43 actos en el programa

Fiestas de Sodupe (Güeñes)

Sodupe (Güeñes)

Vizcaya · 42 actos en el programa

Fiestas de Etxebarri

Etxebarri

Vizcaya · 41 actos en el programa

Fiestas de Algorta (Getxo)

Algorta (Getxo)

Vizcaya · 39 actos en el programa

Fiestas de Ortuella

Ortuella

Vizcaya · 39 actos en el programa

Fiestas de Santander

Santander

Cantabria · 39 actos en el programa

Fiestas de Sondika

Sondika

Vizcaya · 35 actos en el programa

Fiestas de El Regato (Barakaldo)

El Regato (Barakaldo)

Vizcaya · 31 actos en el programa

Fiestas de Mungia

Mungia

Vizcaya · 31 actos en el programa

Fiestas de Berriz

Berriz

Vizcaya · 29 actos en el programa

Fiestas de Galdames

Galdames

Vizcaya · 28 actos en el programa

Fiestas de Zaldibar

Zaldibar

Vizcaya · 28 actos en el programa

Fiestas de Las Arenas (Getxo)

Las Arenas (Getxo)

Vizcaya · 24 actos en el programa

Fiestas de Zelaieta (Abadiño)

Zelaieta (Abadiño)

Vizcaya · 24 actos en el programa

Fiestas de Lemoa

Lemoa

Vizcaya · 22 actos en el programa

Fiestas de Buñol

Buñol

Valencia · 19 actos en el programa

Fiestas de La Barceloneta

La Barceloneta

Barcelona · 19 actos en el programa

Fiestas de Axpe (Busturia)

Axpe (Busturia)

Vizcaya · 17 actos en el programa

Fiestas de Rebollar (Artzentales)

Rebollar (Artzentales)

Vizcaya · 15 actos en el programa

Bilbao

Vizcaya · 13 actos en el programa

Fiestas de Valle de Trápaga-Trapagaran

Valle de Trápaga-Trapagaran

Vizcaya · 12 actos en el programa

Fiestas de Xàtiva

Xàtiva

Valencia · 12 actos en el programa

Fiestas de Cocentaina

Cocentaina

Alicante · 8 actos en el programa

Palencia

Palencia · 8 actos en el programa

Fiestas de Cartagena

Cartagena

Murcia · 6 actos en el programa

Fiestas de Alcalá de Henares

Alcalá de Henares

Madrid · 5 actos en el programa

Fiestas de Otxarkoaga (Bilbao)

Otxarkoaga (Bilbao)

Vizcaya · 2 actos en el programa

Fiestas de Cudillero

Cudillero

Asturias · 0 actos en el programa

Fiestas de Cádiz

Cádiz

Cádiz · 0 actos en el programa

Fiestas de Kareaga (Basauri)

Kareaga (Basauri)

Vizcaya · 0 actos en el programa

Fiestas de Lamiako (Leioa)

Lamiako (Leioa)

Vizcaya · 0 actos en el programa

Fiestas de Mérida

Mérida

Badajoz · 0 actos en el programa

Fiestas de Pontevedra

Pontevedra

Pontevedra · 0 actos en el programa

Fiestas de Vigo

Vigo

Pontevedra · 0 actos en el programa

Preguntas frecuentes

¿Hay que pagar entrada para el teatro de calle?

Casi nunca. El teatro de calle programado dentro de unas fiestas lo contrata el ayuntamiento o la comisión de fiestas y forma parte del programa abierto, igual que un pasacalles o una verbena. Lo que sí es habitual, sobre todo cuando la compañía trabaja a la gorra en otros contextos, es que al terminar se pase una gorra o una caja: en ese caso no es una entrada sino una aportación voluntaria. El circo en carpa es el caso distinto de esta familia, porque ahí sí suele haber taquilla y precio por función.

¿Por qué los actores de calle van en zancos?

Por un problema práctico: la visibilidad. En una plaza llena y sin gradas, alguien a ras de suelo solo lo ven las tres primeras filas. Los zancos elevan al intérprete por encima de las cabezas y hacen que la escena funcione para todo el público, incluido el que está lejos o llega tarde. Además cambian la escala del personaje, que es un recurso expresivo en sí mismo. Por la misma razón el género recurre al maquillaje marcado, a las máscaras y a los objetos grandes: todo lo que se lea desde veinte metros.

¿A qué hora empieza el cine de verano?

Cuando oscurece, y eso depende por completo de la fecha. Es el único acto del programa cuyo horario no lo decide la comisión de fiestas sino la puesta de sol: en pleno verano la proyección no puede arrancar hasta bastante tarde, y a medida que avanza septiembre se va adelantando sola. Esa es la razón de que en muchos programas la hora aparezca como aproximada o directamente como «al anochecer», y también de que sea un acto poco compatible con los niños más pequeños salvo en las sesiones programadas ya en otoño.

¿Sigue habiendo animales en los circos de fiestas?

Cada vez menos y en muchos lugares ninguno. La normativa sobre espectáculos con animales se ha endurecido y numerosos municipios han aprobado ordenanzas que no permiten instalar en su término circos con animales, de modo que lo que llega hoy a las fiestas es mayoritariamente circo sin ellos: acrobacia, equilibrios, malabares, clown y circo contemporáneo. Como el criterio no es uniforme en todo el país, lo que se encuentre depende del municipio concreto y del año, y el programa oficial es la única fuente fiable para saberlo.

¿Qué significa que una compañía trabaja «a la gorra»?

Que no cobra entrada y que al terminar el espectáculo pide una aportación voluntaria al público, pasando literalmente una gorra o dejando una caja. Es el sistema clásico del artista de calle y sigue vigente en festivales y en actuaciones sueltas. Dentro de un programa de fiestas lo habitual es que la compañía esté contratada y cobre del organizador, con lo cual la gorra no aparece; pero en actuaciones no contratadas, o en las que el ayuntamiento solo cede el espacio, sí es la forma en que el artista se gana el día.

¿Por qué estos actos aparecen poco detallados en los programas?

Porque se contratan tarde y porque su función en el cartel es ocupar franjas, no ser el reclamo. Un concierto se anuncia con meses de antelación porque vende; una animación de tarde se cierra semanas antes y se publica como «animación infantil» o con el nombre de la compañía y nada más. A eso se añade que muchos de estos actos no tienen hora fija sino una franja durante la cual el pasacalles recorre el municipio. El resultado es que están infrarrepresentados en cualquier recuento hecho sobre los textos de los programas, incluido este.

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