Ferias de ganado, mercados medievales y mercadillos de fiestas
39 municipios del calendario incluyen este tipo de actos en su programa oficial.
Antes de que existiera el programa de fiestas existía la feria. Muchas de las celebraciones que hoy figuran en el calendario nacieron como una cita comercial —ganado, aperos, cosecha— a la que se le fue añadiendo música, comida y baile hasta que la fiesta se comió a la feria y le dejó el nombre.
Ese origen sigue visible en los programas. En cientos de municipios el cartel de fiestas incluye todavía una feria de ganado, un concurso morfológico o una exposición de maquinaria agrícola, casi siempre a primera hora de la mañana y en las afueras, mientras el resto del pueblo duerme la verbena.
Junto a esas ferias con siglos detrás conviven hoy dos formatos mucho más recientes y muy extendidos: el mercado medieval, que ocupa el casco antiguo durante un fin de semana entero, y el mercadillo de artesanía, más pequeño y habitual en fiestas de barrio. Los tres comparten espacio en el programa y responden a lógicas distintas.
La feria de ganado: el acto más madrugador del programa
Es el acto que menos gente de fuera ve y el que más temprano empieza. En las ferias que conservan actividad comercial real, los tratantes están en el recinto antes del amanecer, y a las nueve de la mañana lo importante ya ha pasado.
El formato típico incluye la exposición de animales por lotes, un concurso morfológico con jurado y premios por raza y categoría, y una subasta o un espacio de trato libre. En las comarcas ganaderas del norte es habitual que el concurso se centre en una raza autóctona concreta, y que el premio tenga peso real en el valor de los animales.
Alrededor se monta lo demás: puestos de aperos, maquinaria agrícola expuesta, degustaciones de producto local y, ya a media mañana, el almuerzo de los feriantes. Es un acto que se disfruta más si se llega pronto y se pregunta poco.
Mercados medievales: el formato que más ha crecido
El mercado medieval es, con diferencia, el añadido más reciente y más replicado de los programas de fiestas españoles. Su fórmula es reconocible en cualquier punto del país: puestos de madera y lona en el casco antiguo, artesanos trabajando a la vista, animación de calle con zancudos y músicos, cetrería, y un olor a especias y a carne asada que se percibe a dos calles.
Funciona por dos motivos prácticos. El primero es que ocupa el espacio durante todo el día y da actividad continua a las horas muertas del programa, entre la procesión de la mañana y la verbena de la noche. El segundo es que atrae visitantes de comarca, que es justo lo que buscan los municipios medianos.
La crítica habitual es que muchos de estos mercados son itinerantes y se repiten idénticos de pueblo en pueblo. Los que merecen el viaje son los que se apoyan en algo propio: una muralla, un castillo, un gremio histórico documentado o una feria que de verdad existió allí.
Cómo aprovecharlos si vas de visita
- Horario partido. Los mercados abren a media mañana, cierran a la hora de comer y vuelven por la tarde hasta la noche. Llegar a las tres es llegar a nada.
- La mejor hora es la primera. Antes de las doce se puede andar, hablar con los artesanos y ver trabajar. A partir de la tarde es una marea de gente.
- Lleva efectivo. Muchos puestos aceptan tarjeta, pero no todos, y la cobertura en cascos antiguos con muros gruesos es irregular.
- Come fuera del recinto. Los puestos de comida del mercado son caros y con cola; los bares de las calles de al lado, no.
- En la feria de ganado, madruga o no vayas. A media mañana quedan los puestos y poco más.
- Aparca lejos. Los mercados medievales cortan el casco antiguo entero durante dos o tres días.
Las ferias que dieron nombre a la fiesta
En bastantes municipios españoles la fiesta mayor no se llama por su patrón sino por su feria, y eso es un rastro directo de cuál fue primero.
El mecanismo histórico se repite. Una localidad obtiene el privilegio de celebrar feria en una fecha concreta, normalmente ligada al final de una cosecha o al cambio de estación. La feria atrae tratantes de toda la comarca, que se quedan a dormir; alrededor aparecen puestos de comida, músicos y juegos; y al cabo de generaciones el componente comercial pierde peso mientras el festivo lo gana. Cuando el comercio desaparece del todo, queda la fecha, queda el nombre y queda la fiesta.
Eso explica algo que llama la atención al mirar el calendario recogido aquí: hay fiestas mayores en fechas aparentemente arbitrarias de mayo, de septiembre o de octubre, sin santo importante detrás. Casi siempre hay una feria en el origen.
También explica la supervivencia de actos que hoy parecen decorativos: el pregón desde el balcón del ayuntamiento, la lectura del privilegio, el reparto de un producto local o la presencia de la corporación municipal en la apertura del recinto. Eran los actos administrativos que daban por abierta la feria.
Dónde se concentran
Provincias con más municipios de esta categoría en el calendario.
En qué meses se concentran
Reparto de los 39 municipios a lo largo del año. Un municipio puede aparecer en más de un mes si celebra varias fiestas.
| Mes | Reparto | Municipios |
|---|---|---|
| Enero | 2 | |
| Febrero | 3 | |
| Abril | 3 | |
| Mayo | 3 | |
| Junio | 7 | |
| Julio | 14 | |
| Agosto | 13 | |
| Septiembre | 7 | |
| Octubre | 6 |
Municipios con estos actos
Ordenados por número de actos recogidos en el programa. Entra en cada ficha para ver el detalle día a día.

Santurtzi
Vizcaya · 69 actos en el programa

Gorliz
Vizcaya · 65 actos en el programa

Portugalete
Vizcaya · 62 actos en el programa

Derio
Vizcaya · 46 actos en el programa

La Arboleda (Valle de Trápaga-Trapagaran)
Vizcaya · 45 actos en el programa

Plentzia
Vizcaya · 44 actos en el programa

Barakaldo
Vizcaya · 35 actos en el programa

Markina-Xemein
Vizcaya · 34 actos en el programa

Estella-Lizarra
Navarra · 33 actos en el programa

La Arena (Abanto-Zierbena)
Vizcaya · 30 actos en el programa

Xàtiva
Valencia · 30 actos en el programa

Berriz
Vizcaya · 29 actos en el programa

Sopela
Vizcaya · 28 actos en el programa

Sanfuentes (Abanto-Zierbena)
Vizcaya · 27 actos en el programa

Lugo
Lugo · 25 actos en el programa

Teruel
Teruel · 24 actos en el programa

Zelaieta (Abadiño)
Vizcaya · 24 actos en el programa

Allariz
Ourense · 23 actos en el programa

Lemoa
Vizcaya · 22 actos en el programa

Zafra
Badajoz · 20 actos en el programa

Cáceres
Cáceres · 19 actos en el programa

Pontevedra
Pontevedra · 19 actos en el programa

Plasencia
Cáceres · 18 actos en el programa

Ribadavia
Ourense · 18 actos en el programa

Zalla
Vizcaya · 18 actos en el programa

Teror
Las Palmas · 17 actos en el programa
Arnuero
Cantabria · 14 actos en el programa

Gernika-Lumo
Vizcaya · 7 actos en el programa

Jaén
Jaén · 7 actos en el programa

Abadiño
Vizcaya · 0 actos en el programa
Abusu (Bilbao)
Vizcaya · 0 actos en el programa

Andra Mari (Getxo)
Vizcaya · 0 actos en el programa

Arteagabeitia-Zuazo (Barakaldo)
Vizcaya · 0 actos en el programa

Beurko-Bagatza (Barakaldo)
Vizcaya · 0 actos en el programa

Karrantza
Vizcaya · 0 actos en el programa
Mercadillo (Sopuerta)
Vizcaya · 0 actos en el programa

Olakueta (Berriz)
Vizcaya · 0 actos en el programa

San Vicente (Barakaldo)
Vizcaya · 0 actos en el programa

Zorrotza (Bilbao)
Vizcaya · 0 actos en el programa
Preguntas frecuentes
¿Qué diferencia hay entre una feria y un mercado en el programa de fiestas?
La feria tiene origen comercial y periodicidad propia: ganado, maquinaria, productos del campo, con concursos y tratos reales. El mercado, sobre todo el medieval o el de artesanía, es una actividad de animación montada para la ocasión. La feria suele ser de mañana y en las afueras; el mercado ocupa el casco urbano todo el día.
¿Los mercados medievales son gratis?
La entrada al recinto es gratuita prácticamente siempre. Lo que se paga son las consumiciones, los talleres para niños y algunas actividades concretas como los paseos en poni o la cetrería participativa.
¿Sigue habiendo ferias de ganado con actividad real?
Sí, sobre todo en la cornisa cantábrica, en el Pirineo, en Extremadura y en las comarcas ganaderas de Castilla y León. En muchos otros municipios la feria se mantiene como acto tradicional y demostrativo, con exposición y concurso pero sin compraventa relevante.